En los últimos años las cejas han cobrado el protagonismo que siempre han merecido tener: son claves para enmarcar la mirada y lucir un rostro armonioso y natural. Muchas personas también han sufrido los estropicios que han generado el depilar más de lo debido, por lo que se plantean recurrir a técnicas de relleno de cejas como la Micropigmentación, el Microblading, y Microshading. Sin embargo, es vital conocerlas bien y saber qué debemos tener en cuenta antes de decantarnos por cualquiera de ellas.


El Microshading se trata de un pequeño sombreado (no es una técnica pelo a pelo), con lo cual se crea una base homogénea muy clara en toda la ceja. Es una técnica muy recomendable para quienes tienen muy poco pelo porque el resultados es muy suave, bonito y natural.

Tanto el Microblading como la Micropigmentación son técnicas pelo a pelo. La Micropigmentación es una técnica muy versátil, ya que puedes hacerte tanto sombreado como pelo a pelo o tećnicas combinadas. Se realiza con una máquina que posee diferentes tipos de agujas en función de la técnica que se quiera utilizar. Es muy importante tener en cuenta que resultado tiene una duración mayor porque el trazo es más perfecto y satura más cantidad de tinta. Es la técnica más novedosa, aunque siempre se ha relacionado con un resultado más tupido y tatuado.

El microblading tiene una duración menor, ya que se realiza de forma manual con un bisturí que se llama “tebori” y se produce menos saturación de tinta. Se trata de una técnica que en los últimos meses se ha puesto de moda porque da el efecto pelo a pelo, aunque su duración es menor que con la Micropigmentación.

¿Cuál elegir?

En realidad no hay una técnica mejor que la otra, ya que cada una tiene sus ventajas y cada una puede ser la mejor opción según las necesidades de cada persona.

La Micropigmentación es una técnica que recomendamos ampliamente en WOmum porque al ser más duradera, no es necesario repasar el color con demasiada prontitud (después de un año y medio en promedio, es necesario hacer un retoque de color), y de esta forma logramos tener una mejor calidad de la piel.

Independientemente del procedimiento por la que nos decantemos, lo primordial es elegir un buen profesional, que tenga el expertise, que tenga unos conocimientos profundos sobre color y utilice pigmentos de primera calidad para que el color quede natural y que use la técnica de forma adecuada para hacer una ceja correcta y no un tatuaje.

La última cosa a tener en cuenta es que estas técnicas necesitan un diseño ultra personalizado, ya que todas las caras son asimétricas. En ese sentido es muy importante que el profesional que elijamos cuente con una muy buena base de técnicas de maquillaje y visagismo. ç

Imagen: www.freepik.es

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