No es fácil recibir un diagnóstico de cáncer y tampoco lo es afrontar, soportar y superar los tratamientos asociados. Lo sé porque yo misma fui diagnosticada de cáncer de mama hace 10 años y recibí tratamiento de quimioterapia durante varios meses.


La prevalencia del cáncer sigue incrementándose, especialmente en los países desarrollados, y no es raro conocer algún caso que nos toque más o menos de cerca. Sin embargo, sumidos en nuestra ajetreada vida, no pensamos que nosotros podemos ser uno de esos casos en algún momento y, cuando se recibe una noticia así, es entonces cuando nos preguntamos ¿por qué a mí?

Se tiende a culpar a la genética como la causante asumiendo que “nos ha tocado”, especialmente si ya hemos tenido
algún caso de cáncer en la familia. Sin embargo, la evidencia científica nos dice desde hace años que nuestra genética no marca inexorablemente nuestro destino. Según la Asociación Española contra el Cáncer solo entre el 5-7% de los casos de cáncer tienen un componente de predisposición genética inevitable y un 40% de los casos se debe a factores externos modificables sobre los que podemos actuar para evitarlos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 30% y 50% de dichos casos se podrían evitar reduciendo los principales factores de riesgo los cuales están ligados, en gran medida, a nuestro estilo de vida.

Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo por estilo de vida? Pues a nuestros hábitos diarios, lo que comemos y bebemos, si fumamos o no, la cantidad de ejercicio físico regular que realizamos, el número de horas y calidad de sueño y descanso y la gestión del estrés, entre otros. Infravaloramos el poder que tienen sobre nuestra salud las pequeñas decisiones que tomamos a diario y que influirán en gran medida sobre nuestra expresión genética.

¿CÓMO ME PUEDE AYUDAR EL COACHING NUTRICIONAL SI SOY UN PACIENTE ONCOLÓGICO?


Desde el coaching nutricional y de salud, podemos ayudar no solo a reducir esos factores de riesgo que eviten un diagnóstico o una recidiva, sino también a recuperarnos una vez completado el tratamiento médico, mejorando el nivel de energía y bienestar.

Este tratamiento es diseñado en base a las necesidades del cliente y su situación particular de forma que definimos un programa de revisión y mejora de hábitos de salud totalmente adaptado y a medida, poniendo el foco principalmente en los siguientes puntos:

  • Establecer una alimentación equilibrada y saludable
  • Recomendar hábitos de ejercicio y descanso adecuados a las posibilidades del paciente. En este sentido, el yoga nos brinda un sinfín de posibilidades y beneficios a nivel físico y psicológico.
  • Enseñar a gestionar de una forma correcta el estrés y las emociones.
  • Potenciar aquellos hábitos que contribuyan a mejorar nuestra salud e identificar e ir introduciendo progresivamente modificaciones sobre aquellos otros que no lo hagan.

Durante todo el tratamiento se acompaña a la persona en su proceso particular y desde la experiencia de haber transitado ese camino, conocer las dificultades que plantea, pero desde la convicción también de que es posible recuperarse y sentirse mejor.

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